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AB Parker Project - review by José Francisco Tapiz

AB Parker Project - review by José Francisco Tapiz

José Francisco Tapiz for Tomajazz

Anthony Braxton es uno de los músicos aparentemente (sólo aparentemente) más extraños que pueblan el universo Jazz para una gran parte de aficionados. Por un lado aparece como figura indiscutible en el desarrollo del Jazz durante las últimas cuatro décadas en cualquier historia seria sobre el género. Pero por otra parte está ese su lenguaje propio, que ha desarrollado y cultivado a lo largo de los años, "gracias" al que muchos aficionados lo ven como un personaje extraño, críptico y misterioso escudado en esos títulos tan matemáticos y enigmáticos que recorren el alfabeto y los números (y que no tienen otra función de servir como nomemclátor para las distintas series de composiciones). Asociado cada uno de sus título con unas curiosas representaciones gráficas, todo ello no sirven sino para adjudicarle una fama de músico frio y matemático. No estando en absoluto de acuerdo con esta afirmación (no hay más que escucharlo interpretando su composición 40B para darse cuenta que como toda verdad absoluta como esta es una afirmación gratuíta), cabría indicar que sólo es un aspecto de un MÚSICO poliédrico: además de sus proyectos relacionados con la investigación y su relación con la educación, a lo largo de su carrera (no hay más que echar una ojeada al recientemente editado "Donna Lee" en Free America del año 1972) se ha dedicado a homenajear a diferentes compositores y composiciones con peso propio en la historia del Jazz. Sin ir demasiado lejos en el tiempo, en el pasado 2004 Leo Records ponía en circulación un cuádruple compacto en edición limitada que recogía su forma de acercarse a los clásicos del jazz (con composiciones de músicos de la talla de Monk, Shorter o Brubeck) con su Standards Quartet. A este proyecto genérico en cuanto a la recuperación y reinterpretación de la tradición del Jazz se unen a lo largo de su carrera diversos proyectos con los que se ha acercado al legado de algunas figuras en particular. Thelonious Monk, Lennie Tristano, Andrew Hill o Charlie Parker (en la grabación aquí comentada) son algunos de los maestros que han sido homenajeados por el multiinstrumentista (además de saxofonista y clarinetista es pianista) de Chicago.

Entrando en la grabación objeto del presente comentario, indicar que los dos compactos que conforman este proyecto presentan dos aproximaciones diferentes y complementarias a un repertorio común. En formación de septeto ambos, el primero de ellos está grabado en directo en Zürich e incluye además de al propio Braxton al sopranino, saxo alto y clarinete contrabajo, a Ari Brown en saxos soprano y tenor, a Paul Smoker en trompeta y fliscornio, a Joe Fonda al contrabajo y a los holandeses Misha Mengelberg y Han Bennink en piano y batería respectivamente. El repertorio comienza con la interpretación de Hot House de Tadd Dameron y continúa con A Night In Tunisia de Dizzy Gillespie, que junto al original de Parker Klactoveesedstene son las dos únicas de las trece composiciones que conformando el repertorio global se repiten en ambos compactos. Completan el repertorio Dewey Square y un largo An Oscar For Treadwell de casi 20 minutos. Si hay todavía quien tenga dudas sobre si unos músicos asociados a la vanguardia (como es el caso, aunque quizás convendría preguntarse qué es lo que se considera y se debiera considerar como tal) son capaces de interpretar una música con un swing infeccioso y directo (¡sí, SWING!), se le aconseja encarecidamente que escuche este primer compacto. Allí todos los músicos están en plena forma y en un particular estado de gracia. Tanto Braxton — especialmente — como Brown están tremendos a los saxos. Misha Mengelberg aparece más Monkiano que nunca con el uso de sus silencios. El caso de Paul Smoker resulta curioso: en el tema que abre el disco y tras un tremendo solo de saxo, aparece un tanto tímido para ir tomando poco a poco impulso y confianza y acabar sumamente expresivo y brillante. Han Bennink también está perfecto apoyando magnífico a sus compañeros. Termino con el contrabajista Joe Fonda, quien merece ser señalado aparte debido al gran trabajo que allí realiza.

En cuanto al segundo de los compactos, grabado en dos sesiones en Alemania en los días siguientes a la grabación del compacto en directo y con el único cambio en la formación del batería Han Bennink por Pheeroan AkLaff, este presenta en general un carácter más abstracto y contenido. No es quizás una casualidad que el tema más extenso en estudio (A Night In Tunisia) dure menos que el más corto de los grabados en directo (Klactoveesedstene).

En cuanto al repertorio y salvo los dos temas comunes en ambos discos, aquí se incluye de nuevo una colección de clásicos y temas no muy conocidos de la herencia del be-bop. Del repertorio de Bird están piezas tan famosas como son Yardbird Suite, Scrapple From The Apple o Koko y también Bongo Bop, Passport y Mohawk. Este se completa con Sippin' At Bells de Miles Davis y el archiconocido Bebop de Dizzy Gillespie.
Esta versión es precisamente la que abre el compacto. De nuevo nos encontramos con un Joe Fonda magnífico, que tras la exposición del tema lleva ¡y de qué manera! el peso del breve primer solo directo y pleno de swing, que enciende la mecha que da paso a unos magníficos solos por parte de Ari Brown, Misha Mengelberbg, Paul Smoker y Braxton, quienes evolucionan mientras AkLaff y Fonda juegan por debajo del trabajo de sus compañeros y Mengelberg aporta a partes iguales notas y silencios aquí y allá. El tema termina redondo en un aparente final que es retomado a modo de coda para terminar tras la reexposición de nuevo del tema en un (sólo) aparente caos: una joya. Tras este inicio, siguen los temas citados, como se ha comentado anteriormente, con una duración más breve y un carácter más abstracto, pero no inaccesibles.

Tras la escucha de la reedición por parte del magnífico sello suizo hatOLOGY - HatArt del proyecto-homenaje a Charlie Parker, dos ideas quedan por encima de todo lo demás que se pueda añadir. La primera es que este puede ser un magnífico primer paso para quien quiera aproximarse a la figura de Anthony Braxton por contener en su repertorio piezas lo suficientemente conocidas. La segunda es estar ante una de las reediciones del año 2005. Por supuesto y finalizando, está la grandeza de unos músicos que saben utilizar el legado de los clásicos no para imitar sino para crear una nueva obra.

Reprinted with permission. Copyright © 2006 Tomajazz and José Francisco Tapiz.